8.10.07

Las banderas, vistas con agnosticismo

JOSEP Pernau
En la España de los frecuentes conflictos por las banderas, el principal fabricante de enseñas españolas opina que no son más que un producto industrial, sin ningún significado especial. ¡Bravo! El hombre que saca provecho del fervor que despiertan unas combinaciones de colores desacraliza lo que otros han puesto en un altar. Por si la bandera española tenía que ser la de dos colores o la de tres, este país tuvo un millón de muertos hace siete décadas y permaneció ocupado por su propio Ejército durante 40 años.
Me he decidido por el tema por la singularidad de ese ciudadano, al que el informativo de la BBC en internet dedica amplio espacio. Su nombre es José Luis Sosa-Días. Se trata de un inmigrante uruguayo, ahora con papeles, que merecidamente ostenta el liderazgo mundial en metros de bandera española que han pasado por sus manos: dos millones de metros cuadrados al año. Entre ellos, los que se necesitaron para la macrobandera que Federico Trillo mandó colocar en la madrileña plaza de Colón. Él no mitifica. Es un agnóstico de las banderas. Las proporciona a los creyentes en el símbolo. Es como un ganadero de reses bravas, que no siente nada por los toros.
Perdón, la comparación no es exacta. Se puede ser contrario a las corridas y, en cambio, se ha de aceptar la bandera que tiene el reconocimiento de ser la oficial. Ahora mismo, el popular Ángel Acebes anuncia que presentará denuncias contra el incumplimiento de la ley de banderas. En fin, que es un tema muy complicado, y que somos nosotros los que lo embarullamos más. El único que lo ve transparente es el ciudadano que las fabrica.Dicho con todo el respeto, son trapos de colores más o menos vistosos.

El Periódico

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